Como escribe Cooley en el yo y el espejo el impulso de comunicar no es el resultado del pensamiento, sino una
parte inseparable del mismo. El
pensamiento en sus formas más complejas y socialmente desarrolladas, toma la necesidad de compartir es de carácter esencial y primordial, no podemos pensar en ella como algo separable o adicional a la necesidad de pensar o de ser, pues precisamente por la necesidad de compartir es como nos habilitamos para pensar o para ser. Las opiniones, las reglas morales, y otras cosas, así como con los rasgos físicos, el interlocutor, creado a partes iguales con pensamiento y con vida extrae sus rasgos del entorno que nos rodea.
El estudio de las relaciones sociales inmediatas relacionado con las ideas personales del individuo. Ésta es, dicho de otro modo, la única forma en que un hombre existe para otro y actúa directamente sobre su mente. La asociación con el otro consiste evidentemente en la asociación de una idea él , las imaginaciones que las personas tienen los unos de los otros son los hechos sólidos de una sociedad.
El yo social es simplemente una idea, o un sistema de ideas, extraído de la vida comunicativa, que la mente abriga como si fuera suyo propio. El sentimiento del yo tiene su principal campo de acción dentro de la vida general, no al margen de ella; su principal tendencia y acción, que es la emocional, encuentra su campo fundamental de ejercicio en el mundo de las fuerzas personales, que queda reflejado en la mente a través del mundo de las impresiones personales.
En un muy amplio e interesante conjunto de casos, la referencia social adopta la forma de una imaginación bastante definida, de cómo el yo de uno mismo –es decir la idea que se haya apropiado- aparece en una mente particular, y el tipo de sentimiento del yo que uno tiene está determinado por la actitud hacia el mismo que atribuimos a esa otra mente. Un yo social puede llamarse por ello el yo reflejado o el yo espejo.
Cuando vemos nuestra cara, nuestra figura, nuestro vestido en el espejo, y nos interesamos por ellos porque son nuestros, nos gustan o no según si responden o no a cómo deberían ser; así con la imaginación percibimos en la mente del otro el pensamiento de nuestra apariencia, de nuestras maneras, objetivos, obras, carácter, amigos, y así sucesivamente, y nos sentimos afectados por ellos según sean en cada caso.
La
historia del desarrollo e implantación de Internet y la convergencia de
tecnologías y redes es esencial para entender las características
técnicas, organizativas y culturales de la sociedad actual. La aparición
de este nuevo sistema de comuncación electrónica y global que integra
todos los medios de comunicación conocidos hasta ahora, interactivo y
descentralizado, está transformando nuestra cultura y nuestras
relaciones sociales.
Internet se ha convertido en menos
de diez años en un instrumento muy importante para nuestra vida
cotidiana, hasta el punto que gente que no tiene la posibilidad de
navegar por la red, sabe que es Internet y tiene alguna opinión sobre
sus usos y sus efectos, aunque el tema es cada vez más estudiado,
todavía es difícil encontrarnos estudios sobre efectos y
transformaciones provocada por estos medios en amplios aspectos de la
vida de las personas, las sociedades, las organizaciones, en definitiva la globalización también a supuesto otra forma de consumo de la
imagen, una democratización de su uso y una, cada vez mayor,
fragmentación cultural que comporta una individualización y
personalización albergando a múltiples sectores que sienten la necesidad de verse reflejados en este entorno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario