John Baldessari: "El arte es cuestión de fe; si no, todo sería irrelevante"
El creador estadounidense inauguró ayer una exposición en el Reina Sofía
Rosana Torres Madrid 12 ENE 1989
La primera gran exposición en España del creador y profesor estadounidense John Baldessari fue inaugurada anoche, bajo el nombre de Ni por esas, en el Centro de Arte Reina Sofía, de Madrid, donde permanecerá hasta el próximo 20 de febrero. La muestra, dividida en tres partes, recoge diferentes etapas del autor. Una de ellas ha sido elaborada a propósito para esta exposición bajo el nombre de Dwarf and rhinoceros (Enanos y rinocerontes). Baldessari, quien se cuestiona su obra permanentemente, lo que le lleva a continuas crisis, afirma: "El arte es cuestión de fe; si no, todo sería irrelevante".
Un planteamiento original y excitante
Aunque Baldessari ha sido etiquetado como artista de arte conceptual, del que se le considera uno de los pioneros, Todolí piensa que su obra es inclasificable: "Hay coincidencias de su obra con el arte conceptual pero él viene de un mundo pop y además nada entre varias corrientes, porque es muy personal".
Maestro
A pesar de su sólida trayectoria, Baldessari es menos popular que otros fotógrafos-creadores más conocidos, como Barbara Kruger, Jenni HoIzer, David Salle o Mac Mulligan,
En su permanente cuestionamiento, Baldessari ha llegado a repudiar hasta límites insospechados anteriores etapas suyas. Hace 20 años, en 1969, este pintor tomó toda su obra de un período anterior y se fue con ella bajo el brazo a un crematorio donde ordenó que fuera incinerada. No contento sólo con esto, recogió las cenizas que quedaban de años de trabajo, las metió en una urna y sobre ella paso una inscripción en la que rezaba: "John Baldessari, 1957-1965". Fue una de las crisis más devastadoras que Baldessari ha vivido en su trayectoria profesional. Se deshizo de todo tipo de objetos materiales de aquella época, cambió de estudio, de casa. Según él, después de aquello vino el renacimiento: "Quería repensar que era el arte, ya que lo había repudiado tal y como se enseñaba y llegué a la conclusión de que el arte era cualquier cosa que yo quisiera siempre y cuando consiguiera que alguien se lo creyera".
Según Baldessari, el arte es una cuestión de fe, de creer en ello; de lo contrario, todo sería irrelevante. Para él, lo que hace no es fotografía tal y como se viene entendiendo ésta. "No es un arte distinto al de la pintura, sólo un nuevo medio con el que cuentan las artes plásticas. Las cosas obvias a veces despiertan controversias un poco absurdas". Baldessari lo explica con rotundidad: "En vez de emplear óleo sobre tela, empleo elementos químicos que se depositan sobre un papel. Al igual que los pintores, no tengo ningún tipo de limitación a la hora de traducir mis imágenes, manejo la luz, los elementos, la oscuridad...".
En su opinión, la diferencia entre una técnica y otra es que su trabajo es más rápido: "Pero yo no tengo claro que haya otras grandes diferencias. De hecho, yo no tengo nada que hablar con los fotógrafos tal y como éstos se entienden".
Distinciones
Sin embargo, tiene claro que sus relaciones con otro tipo de imágenes fabricadas, como las de televisión o el cine, son muy distintas: "No hago distinción entre el mundo real y el de las imágenes de televisión o cine, incluso pienso que quizá estas últimas sean aún más reales". Baldessari empezó en la fotografía con las imágenes que le proporcionaba un circuito cerrado de televisión que tenía instalado en su casa: "Me llegaban a casa, sin moverme, imágenes reales del Nepal o del PoloNorte".
Por lo demás, fascinado, claro está, por Goya, una atención especial merece la pieza que ha diseñado para la ocasión, titulada Dwarf and rhinoceros (with large black shape) (Enano y rinoceronte -con gran forma negra-), que está directamente inspirada en las pinturas negras. La violencia, lo grotesco, el sexo y el demonismo son aquí recreados de forma espectacular, destacando poderosamente la figura del enano que habla por teléfono.



























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